o March comes in like a lion, como prefieran. Este anime comenzó a emitirse en el mes de octubre del pasado año (2016) y trata sobre... un chico que juega shogi (una especie de ajedrez japonés). A simple vista no me pareció muy interesante, pero decidí verlo porque su apartado artístico me pareció llamativo, además de estar siendo producido por el estudio SHAFT (Monogatari series, Nisekoi, Zetsubo-sensei, etc.).
El comienzo de este anime fue ciertamente extraño, durante los primeros capítulos no parecía tener algo para engancharme, pero aún así no podía dejar de verlo. Tal vez fuera su estilo narrativo, su arte, o sus personajes... lo importante es que lo seguí viendo. Y no me arrepiento.
Este no es un anime que le recomendaría a cualquiera. Al comienzo parece que será algo de un tono ligero, tal vez relajante como Flying Witch, pero a medida que avanzan los capítulos se va adentrando más en el terreno del drama. La cosa es que este no es el pobre intento de drama romántico o de venganza sinsentido que intentan vender muchos animes actuales, este es el drama de un protagonista vacío.
Rei Kiriyama es un chico de lentes y cabello negro, por normas del anime esta sola descripción indica que este tipo a tenido una vida de mierda (si no me creen, intenten recordar a todos los personajes de anime que conozcan que tengan cabello negro y usen lentes, ahora piensen... les gustaría tener su vida?). Este chico es un joven profesional del shogi, pero esto no significa que lo disfrute. A Kiriyama no le gusta el shogi, pero este era su única conexión con su padre; después fue lo único que pudo salvarlo de acabar en un orfanato; más adelante se convirtió en la razón de que su nueva familia se cayera a pedazos, pero también en su salida, en su ruta de escape para poder dejar a estar personas seguir su camino en paz sin el; y ahora... el shogi es lo único que tiene.
Este anime explora la mente Kiriyama, como se siente respecto al shogi, respecto a su soledad, respecto a sus dudas por el camino que ha elegido. La forma en que dice, intentando convencerse a si mismo, que ganar o perder no importa, que no necesita preocuparse más por avanzar; pero al perder una partida no es capaz de estar en paz con sigo mismo... porque no tiene nada más, porque esta vacío y el shogi es su único camino, su única esperanza para sobrevivir. Joder, me encanta la forma en que esta producción lleva la narrativa de este tema.
Pero bueno, no todo es tan malo en la vida de este pobre diablo. En medio de su soledad conoce a algunas personas que, de una u otra forma, se interesan y se preocupan por el. Esta obra no va sobre la depresión de un chico vacío, sino sobre darse cuenta de esto y seguir adelante. Esta obra va sobre ir comprendiendo los errores, recoger las piezas y empezar la partida una vez más; va sobre darse cuenta de que no estás completamente solo, que siempre habrá quien se preocupe por ti, y que es necesario seguir avanzando. Esta historia va sobre la vida de este chico y como todo lo importante para el gira en torno a este deporte que nunca disfrutó en verdad... oh, y va sobre gatos, muchos gatos.






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